La razón me carcome los instantes de mis dedos intercalados de saliva mediocrizada del plasma dental que me destruye los nervios, la confusión eyacula ideas transparentes de todo karma, culpables de cada silencio, enamoradas de cada instante inusual de juventud sonriente, y me recuerda la soledad con la que han sido creadas las personas y la lealtad que le ha sido jurada a mi alienamiento imposible de toda verdad satisfactoria.
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