El día se madrugaba un poco después y me obserbavan las rutinas del transfondo...
mágicxs... que saben, mágicxs que bailan, que leen, que escriben...
y mágicxs para poner una palabra y para enganchar una tuerca...
mágicxs ilustradas, mágicxs poetas, poetas que no se ilustran, ilustradxs que no se poetizan...
Hay mágicxs para hablar de Jesús, de Marx, de Trotzky, de Bakunin...
El día madrugaba dos horas después, pues lxs mágicxs duermen.
Hay mágicxs que aún no se levantan de su mágica existencia...
Porque hay mágicxs para construir caminos y mágicxs para mear y cagar arte,
mágicxs futboleras, machos mágicxs y mágicxs hembras...
que bailan y desfilan en sus mágicas madrugadas diurnas...
mágicxs que creen que una teoría es magia y la usan de capa...
hay mágicxs que van a la iglesia, y bondadosos y filántropos y solidarixs de su mágica existencia...
Por que hay mágicxs televisivas y mágicxs televisados,
hay mágicxs liberados y mágicxs que trabajan,
hay mágicxs que no saben que son mágicxs y hay madrugadas mágicas que saben que saben que son másgicas... y que saben también que de todo lo mágico solo hace falta una cosa: La magia.
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